lunes, 4 de febrero de 2008

Por Freddy J. Guzmán...TAREAS DE ALUMNOS CICLO 1/ 08



UNIVERSIDAD DOMINICANA O&M
Extensión Santiago


FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
CARRERA DE COMUNICACIÓN SOCIAL
MENCIÓN PERIODISMO


ASIGNATURA:
Introducción a la Comunicación


TEMAS:
La Imprenta: su aparición y aportes a la comunicación
El Periódico y la forma en que evolucionó la imprenta


SUSTENTADO POR:
Yareynis Recio 08-ECS1-1-001
Amaurys Gómez 08-ECS1-1-00?
Isaura Mercado 08-ECS1-1-00?
Rosa Maria 08-ECS1-1-00?
Emely J. 08-ECS1-1-00?
Karina 07-ECS1-1-00?
José Capellan 08-ECS1-1-00?
Freddy J. Guzmán 08-ECS1-1-003

ASESOR:
FRANKLIN ONESIMO TAVAREZ, MA.

Santiago de Los Caballeros, Rep. Dom.
Febrero, 2008


INTRODUCCIÓN

La imprenta es cualquier medio mecánico de reproducción de textos en serie mediante el empleo de tipos móviles.
Es diferente a la xilografía (grabado en madera sobre una sola plancha). Ambos son inventos chinos, aunque estos no llegaron a extraer a la imprenta todo el rendimiento que era capaz de ofrecer.
De cualquier modo, y dada la incomunicación existente entre Oriente y Occidente, puede considerarse que su re-invención en el siglo XV es su verdadero punto de partida, ya que será entonces cuando alcance las dimensiones que de ello cabía esperar.
Ante estos datos cabe preguntarse ¿Dónde nació realmente la imprenta? ¿Es Gutemberg el verdadero padre de imprenta? ¿Tuvo aceptación la imprenta de parte de la población de entonces? ¿Cuál fue el aporte y cómo evolucionó la comunicación a partir de la imprenta?
En lo adelante se les darán respuestas a estas y otras interrogantes que resultan de sumo interés para el conocimiento general. Asimismo, en el contenido del presente trabajo se detalla la historia del periódico y la forma como este evolucionó la imprenta.
LA IMPRENTA: SU APARICIÓN Y APORTES A LA COMUNICACIÓN
Concepto:
La imprenta es el arte de reproducir en un papel u otra materia, por medio de presión, una plancha o unos caracteres impregnados de tinta.
Precedentes:
Muchos países se atribuyen para sí la gloria de la invención de la imprenta. Los holandeses mantienen que su inventor fue Coster, en la ciudad de Haarlem, mientras los franceses aseguraron durante años que la imprenta era un invento de los orfebres de Estrasburgo. En realidad, hacía tiempo que se conocía en Europa la prensa y las aleaciones de los metales necesarios para la fabricación de los tipos móviles: pero fue necesario el genio creativo de quien supo combinar diferentes ideas para ofrecer un producto nuevo para que el descubrimiento echara a andar.
También debe considerarse como precedente inmediato de la imprenta el libro xilografiado, realizado generalmente a partir de dibujos que se podían colorear posteriormente. Las obras xilografiadas llegaron a alcanzar una relativa popularidad a finales de la Edad Media, especialmente para barajas, juegos y algunos libros de fábulas, así como para la famosa Biblia pauperum o Biblia de los pobres, realizada a base de dibujos y de gran difusión entre las clases populares.
Historia
La invención de la imprenta, que no es europea, sino china, se remonta al año 960, durante el periodo de los Song (960 - 1279), en que se usaron en China tipos móviles de madera, uso que se extendió a Turquestán en 1280. El caso es que la Europa Central de principios del Renacimiento ya conocía el invento.
Aunque siempre se piensa en Maguncia como la cuna de la imprenta, parece ser que son los Países Bajos su más serio competidor, pues se imprimió allí con tipos móviles antes que en la ciudad alemana, y consta que es la única nación europea a la que los alemanes no llevaron la imprenta.
Puede sacarse así la conclusión de que en Europa se estaba trabajando y buscando una técnica que hiciera posible la producción de libros a partir de un molde constituido por letras sueltas, en lugar de manuscribirlo o estamparlo en un bloque de madera grabada.
Parece ser que fueron naipes las primeras obras que se produjeron, a la vez que imágenes de santos, ya que en el Museo de Bruselas se conserva una xilografía de 1418, que representa a la Virgen rodeada de cuatro santos que es la más antigua que se conoce.
Por esta fecha se empezaron a grabar planchas con textos en letras góticas, a imitación de los códices de aquella época, como Donatos, Ars Moriendi, Biblia Pauperum, y otros.
El trabajo y el tiempo que invertían en grabar estas planchas fueron sin duda lo que indujo a buscar un medio de lograrlas con más facilidad y rapidez. Pero la verdadera invención se atribuye hoy casi sin dudas a Johannes Gutemberg, cuyo mérito fue el de fundir letras sueltas y adaptar una prensa de uvas renana para la impresión de pliegos de papel, que es lo que constituyó la imprenta primitiva (1440); le sigue en importancia Peter Schöffer, que fue quien concibió los punzones para hacer las matrices y fundirlas en serie, y finalmente, Johan Fust, que aportó el capital para llevar a buen término la genial empresa.

En 1454 se publicaron las bulas de indulgencia encargadas por el papa Nicolás V para allegar fondos destinados a sufragar los gastos que ocasionaban las Cruzadas para liberar de la dominación turca los Santos Lugares, de estas bulas se conserva un solo ejemplar en la Biblioteca de Munich.
Existen también dos ediciones de la Biblia: la primera llamada "de 42 líneas", que se empieza a componer en el taller de Gutemberg en 1452 y es la única obra que se le atribuye con seguridad, y la segunda la "de 36 líneas" del año 1459, y hay opiniones de que con anterioridad a ellas se imprimió el Misal de Constanza, catalogado como "el libro tipográfico más antiguo que se conoce", que parece ser de 1450, o incluso antes. Desde luego, en esta obra parece que se hallan defectos de composición de los que adolecen las citadas Biblias, y que hay quien le considera como una primera impresión experimental.
En 1457 se termina de imprimir el Salterio de Maguncia, obra importantísima en la historia del libro y de la imprenta pues es la primera obra impresa que indica el año de publicación y el lugar de impresión, que lleve marca de impresor y colofón, ilustraciones, impresión a más de un color, la primera que pasó directamente del impresor al encuadernador, sin pasar antes por los ilustradores, y finalmente, la primera que contiene una errata (que sería corregida en la edición de 1459): en el colofón dice Spalmor(um) en lugar de Psalmor(um).
Por lo que se refiere a España, la primera imprenta la instala Johann Parix en 1472 en Aguilafuente (Segovia), donde imprime un Sinodal en tipos romanos, primer libro español de que se tiene noticia.
En América, el primer país que cuenta con imprenta es México (1539), pero al resto del continente llega en los siguientes siglos, con gran retraso, debido a la oposición de las metrópolis que preferían enviar libros impresos antes que permitir que se imprimieran allí.
Johann Gutenberg.
Fuese quien fuese el descubridor, parece estar reconocido en la actualidad de forma prácticamente universal que fue Gutenberg el primer impresor, al menos, el primer impresor conocido. Ello no excluye que con anterioridad se hubieran llevado a cabo experimentos en este campo: en efecto, todo parece indicar que así fue y probablemente, Gutenberg supo aprovecharse de estas experiencias en las que también participó activamente.
Pertenecía Gutenberg a la familia de los Gensfleisch -Gutenberg era un apodo-, famosos orfebres de Maguncia. Apenas se sabe nada de su vida, y las noticias que han llegado hasta nosotros no son directas, sino que proceden de los múltiples procesos en los que se vio envuelto y que a veces nos permiten reconstruir sus pasos o suponer ciertos hechos con bastantes probabilidades de acertar. Por estos indicios se sabe que estuvo desterrado en Estrasburgo, donde entró en contacto con orfebres con los cuales mantuvo una serie de extrañas relaciones que parecían ir encaminadas hacia la experimentación de algún descubrimiento pero que terminaron en pleito. De vuelta a Maguncia monta su taller con ayuda del banquero Johann Fust y en 1450 aproximadamente publica su primera obra, la llamada Biblia de las 42 líneas o de Mazarino, por haberse encontrado el primer ejemplar en la biblioteca de este cardenal. La Biblia se compone de dos volúmenes y las páginas tienen cuarenta y dos líneas -de ahí su nombre- y dos columnas y están escritas con letra gótica. Se tiran 150 ejemplares en papel y 50 en pergamino: se conservan unos 46 o 47 -los autores no se ponen de acuerdo en este punto. Es la única obra que se considera completamente suya sin duda, aunque no lleva marca de imprenta, firma ni fecha o lugar de publicación.
Poco tiempo después Fust plantea un proceso contra Gutemberg a causa de las deudas de este, y en pago a sus créditos consigue quedarse con los talleres. Asociado con Schoeffer, antiguo copista, dibujante y grabador de iniciales de Gutenberg, y ambos publican en 1457 una colección de Salmos conocida con el nombre de Salterio de Maguncia, primer libro con fecha de impresión, nombre de los realizadores y hasta marca de imprenta -los escudos con las iniciales de sus impresores colgando de una rama de árbol. La asociación entre Fust y Schoeffer continúa hasta 1470 año en que muere Futs; Schoeffer siguió publicando hasta 1502-3.
Por su parte Gutenberg vuelve a rehacerse y montar un nuevo taller en el que publica la Biblia de las 36 líneas, obra que tampoco lleva nombre de realizador y sobre la cual no existe unanimidad en considerarla obra suya. De cualquier modo, la Biblia de las 36 líneas es sensiblemente de inferior calidad que la de la Biblia de las 42 líneas. Según parece, Gutenberg aún se vio envuelto en nuevos procesos por motivos económicos y terminó sus días en pobreza protegido por el arzobispo de Maguncia.
Gutenberg fue un impresor alemán que nació en Maguncia (1397) y falleció en 1468. Su verdadero nombre era Johannes Gensfleisch.
Fue el inventor de la imprenta y de una tinta que permitía la impresión del papel por las dos caras.
A partir de 1438 comenzó a investigar sobre una técnica de impresión basada en el empleo de caracteres móviles. Se cree que la invención de la tipografía tuvo lugar hacia 1440. Ese mismo año se asoció con Johann Fust para impulsar la impresión de libros mediante la nueva técnica de tipos sueltos que pudieran combinarse a voluntad del impresor.
Se sabe que en 1440 pertenecía al gremio de los plateros y batidores de oro de Estrasburgo y que por esta época hizo pruebas de textos e ilustraciones sobre láminas de metal, sistema que ya era usado por otros.
En 1447 se asoció con Peter Schöffer, a quién había enseñado su técnica, e imprimió el Mainzer Psalterium (salterio maguntino), estampado con capitales a dos tintas.
En 1465, falto de recursos económicos, se acogió a la protección del arzobispo de Maguncia, Adolfo II de Nassau, quién le concedió un título de nobleza y le permitió vivir en su residencia de Eltwil. Falleció en 1468, como ya ha mencionado anteriormente.
Entre los libros que se le atribuyen a la impresión de Gutenberg, el más célebre es la Biblia llamada cuarenta y dos líneas (1455), por el número de líneas de que consta cada una da las dobles columnas.
Destacan también el Catholicon, de Juan de Gauna´que se publicó en 1460.
Condiciones de la aparición de la imprenta.
Si un invento como el de la imprenta apareció en esta época y no en otra anterior no se debió en absoluto a una casualidad, sino a una serie de circunstancias que favorecieron e hicieron posible su descubrimiento. Estas circunstancias fueron:
a) Aumento de la demanda del libro gracias a una mayor alfabetización de la población, al papel de las universidades y centros de estudios, a las inquietudes religiosas de la época y a la curiosidad e interés por la investigación del hombre renacentista.
b) Incremento del poder adquisitivo de los europeos, que se beneficiaban de las nuevas rutas comerciales abiertas y en plena expansión. La imprenta también se beneficiaría de las rutas comerciales europeas para su difusión por todo el continente.
c) Avances en los conocimientos sobre metales y sus aleaciones, que permitieron encontrar las fórmulas adecuadas para la fabricación de punzones y matrices, así como las tintas capaces de imprimir sin engrasar el papel o traspasarlo.
d) Aparición de la industria del papel, que comienza a vencer al pergamino desde 1350. El pergamino era muy grueso para poder ser utilizado con facilidad por las prensas y no era lo suficientemente plano para que la impresión se hiciera bien. Por otra parte, al multiplicarse vertiginosamente el número de libros se habría llegado en poco tiempo a la extinción de las especies que abastecían el mercado de pergaminos.
e) Cambio en la mentalidad del hombre, en el concepto de ciencia, que se hace más amplio y experimental y en los métodos de trabajo que ahora permiten el ensayo y la experimentación en busca de nuevas metas.
Los incunables: características de los primeros libros impresos.
Se llaman incunables (del latín incunabulum, cuna) los impresos en caracteres móviles desde los orígenes del arte tipográfico hasta 1500 inclusive. El término latino, aplicado a una categoría de libros, fue empleado por primera vez por el librero holandés Cornelio van Beughem en el repertorio que tituló Incunabula typographiae (Amsterdam, 1688). La toma de esta fecha como punto divisorio no deja de ser arbitraria, ya que los libros impresos de los primeros años del siglo XVI no dejan de presentar las mismas características que los incunables y porque la imprenta no apareció ni se desarrolló al mismo tiempo en todos los países.
Las características más señaladas de los incunables son:
a) Imitación de los manuscritos. Los primeros libros impresos trataron de parecerse todo lo posible a los manuscritos, ya que esta era la forma de libro a que el hombre del siglo XV estaba acostumbrado. Así, utilizan la letra gótica, abreviaturas -aunque nada las hacía necesarias-, los incipts, etc. Las iniciales se dejaban en blanco con el fin de que fueran realizadas más tarde por especialistas: no es difícil encontrar incunables donde las iniciales no se llegaron a poner nunca. También carecían de portada: la primera es la del Calendario de Regiomontano, en 1470, aunque algunos autores mantienen que al primera portada data de 1500.
b) Se impone la letra romana, de la mano de los humanistas italianos, más legible y fácil de entender. Poco a poco se van abandonando las abreviaturas.
c) Las primeras ilustraciones se hacen xilografiadas. El primer libro con ilustraciones xilografiadas es una colección de fábulas de Albert Pfister (Bamberg, 1461).
d) La lengua mayoritariamente utilizada es el latín (45%), seguida del italiano, alemán, francés, inglés y español.
e) Los temas son religiosos en el 45% de los casos. Le siguen los temas de literatura (30%), clásica, medieval y contemporánea y el resto se reparte entre diversas materias.
A final de siglo se había impreso unos 10.000 títulos, lo cual indica la velocidad con que la imprenta se extendió por Europa.
Difusión de la imprenta.
En la difusión de la imprenta se aliaron dos factores ajenos por completo a ella: las guerras civiles en Alemania y el auge experimentado por las rutas comerciales europeas, verdaderos caminos de intercambio de bienes materiales y culturales.
En 1460 estallan las revueltas civiles en Maguncia. El arzobispo es depuesto por el Papa por desobediencia y es enviado Adolfo de Nassau a tomar la ciudad. La mayoría de los impresores se ven obligados a huir y los talleres se disuelven. Los primeros tipógrafos se instalan en otras ciudades alemanas (Colonia, Spira, etc). Otros, por el contrario, viajan al extranjero, sobre todo siguiendo la ruta transalpina que los lleva a Francia y a la próspera Italia. Entre estos se encuentran los tipógrafos Schweynheim y Pannartz, que en 1464 se instalan en el monasterio de Subiaco, donde era abad el español Juan de Torquemada, el cual les anima a montar allí sus talleres: será el primero que se instalará fuera de Alemania. El primer libro impreso parece ser que fue un Donato, del cual no quedan rastros ni ejemplares, cosa lógica si se tiene en cuenta que era un libro de texto para el aprendizaje de la gramática latina. Después el De oratione de Cicerón, sin fecha, un Lactancio fechado en 1465, y algunos más, ninguno de ellos firmado.
Desde allí los dos tipógrafos marchan a Roma, donde instalan su taller y publican nuevas obras, de temas religiosos o de autores clásicos, bajo la protección del Papa Sixto IV. Cuando llegaron a Roma ya se encontraba instalado allí el taller de un compatriota suyo, Ulrico Han, el cual publicó, entre otras obras las Meditationes de Torquemada (Turrecremata), primer libro donde aparece el retrato del autor vivo.
Por la misma época se instala en Venecia Juan de Spira, el cual publicó las Epistolas familiares de Cicerón y la Historia natural de Plinio. A su muerte le sucedió su hermano al frente del taller y se encargó de publicar, entre otras obras, la primera edición del Cancionero de Petrarca y la Divina Comedia. También en Venecia se instaló el impresor Ratdolt, famoso por sus iniciales y orlas grabadas en madera de sabor renacentista y por haber sido el primero en publicar un libro con portada: el Calendario de Regiomontano, en 1470.
En Francia la imprenta se inició tarde y comenzó en París y Lyon, donde inmediatamente encontró una excelente acogida: a finales de siglo había en esta última ciudad 160 talleres tipográficos. En Inglaterra fue aún más tardío: entró en 1477 de la mano de Caxton, mercader en textiles, quien instaló el primer taller en Westminster.
Poco a poco la imprenta se fue instalando en todos los rincones de Europa, aunque su expansión fue irregular: el último país al que llegó fue Grecia, donde lo hizo hace poco menos de un siglo, debido a la dominación turca, cuyo idioma no comenzó a escribirse en caracteres latinos hasta la revolución de Kemal Ataturk. Al resto del mundo la imprenta llegó de manos de los colonizadores europeos y los países árabes fueron lentos en adoptarla debido a la dificultades que presentaba su alfabeto para ser reproducido tipográficamente. En estos países se prefirió utilizar la xilografía o incluso la litografía a la imprenta hasta épocas muy tardías.
APORTES DE LA IMPRENTA A LA COMUNICACIÓN

El descubrimiento de la imprenta, a finales de la edad media, transformó la sociedad humana y abrió una nueva era al conservar el pensamiento escrito o la imagen y difundirlos en numerosos ejemplares, poniéndolos así al alcance de un numeroso público.
Dicha sociedad se caracterizaba por la existencia de una gran mayoría analfabeta, dónde la única cultura residía en los manuscritos que sólo existían en los conventos, es decir, estaban en poder de los monjes, los cuales a parte de rezar, se dedicaban a la copia de textos e ilustraciones. Los primeros libros impresos no tuvieron gran repercusión entre la mayor parte de la población, pero poco a poco el nuevo sistema de confección de libros se hizo mucho más barato, permitiendo que la cultura dejara de ser patrimonio exclusivos de unos pocos (que son precisamente los anteriormente nombrados, es decir, los poseedores de los manuscritos, más concretamente diré que nos estamos refiriendo al clero o clase dominante).
Este proceso citado (el de las copias de los monjes) era demasiado lento lo que dificultaba la expansión de libros (con lo cual también dificultaba la expansión de la cultura). Para los nuevos tiempos, en Europa, se necesitaba una sociedad más culta y por eso hizo falta que la información saliera de los muros de los conventos. Llegado este punto y bajo estas circunstancias surgió el invento desarrollado en estas páginas: la imprenta.
Este proceso también es impulsado por el auge de la tinta (procedente de China) que se da en esta época.
Con la imprenta se pudo conseguir una mayor información para todas las personas y para todos los lugares, ya que el fácil manejo de este aparato hizo posible una rápida impresión de todo tipo de texto.
La aparición de la imprenta y, por lo tanto, de grandes cantidades de un mismo texto, significó, no sólo una mayor difusión de la cultura, sino también una nueva forma de recibirla. La transmisión de unos conocimientos a través de un libro se hace por medio de signos que hay que razonar, comprender y aceptar. Ese proceso supone un examen crítico de lo leído y la posibilidad de recurrir a la información transmitida tantas veces como sea posible.
Estas peculiares condiciones no podían darse en una transmisión oral de la cultura en la que el maestro, el sacerdote o el jefe siempre o casi siempre, adoptaban una postura dogmática que no solía permitir la discusión ni, por la inmediatez del discurso, ni por la reflexión sobre los contenidos transmitidos. Es por lo tanto la sociedad un punto clave (como en todos los inventos) para la invención de la imprenta.
Con todo esto estamos mostrando unas posturas de claro rechazo a la idea de que los inventos surjan por inspiración divina de una sola persona (en nuestro caso de Gutenberg).
Además de la sociedad, también hay determinadas personas que contribuyeron al invento de la imprenta (como en cualquier otro invento), personas que duermen en el olvido de todos debido al nulo reconocimiento que recibieron en su época. Entre estas personas, y ya volviendo al tema en concreto de la imprenta, podemos citar a: Bi Sheng (que inventó los caracteres móviles), Peter Schöffer, M. Friburger, M. Grantz, U.Gering, Lyon E. Dolet... y otros muchos que a estas alturas son imposibles de localizar, pero que merecen mención ya que con sus trabajos generaron un capital que se invirtió en las investigaciones de todos los inventos, y así los hicieron posible.
Pero todo esto no sólo se da en la imprenta, sino que es característico de todos los inventos, así que después de todas estas páginas escritas llegamos a la conclusión de dos ideas: de que para que se realice un fenómeno de este tipo tiene que darse una sociedad que necesite este invento y que detrás de esos inventores tan renombrados se esconden multitud de personas que han colaborado en la invención, ya sea de manera directa (colaborando en la invención) o de manera indirecta (obteniendo dinero, con sus trabajos, para invertir en los inventos, y aquí se incluyen a los jornaleros, campesinos, siervos esclavos...).
HISTORIA DEL PERIÓDICO
E
n la actualidad el poder de los medios masivos de comunicación es un tema muy habitual y que despierta grandes polémicas.

A partir de la gran ola de invenciones del siglo XVIII somos testigos de una gran aceleración tecnológica respecto de siglos anteriores. Mientras que ciento cincuenta años distancian la invención de la imprenta en relación al periódico, hoy suceden sólo días para pasar de un invento a otro.

Las competencias crecen día a día y la vertiginosidad del tiempo se acelera conjuntamente con el avance tecnológico. Pero esta problemática empieza gestarse tiempo atrás, cuando la consolidación, aceptación y accesibilidad en la cultura de los primeros medios de comunicación, impulsan al hombre del siglo XIX a cuestionarse los efectos e influencias que dichos medios generan - o no - en la sociedad. Y en esto el periódico tiene un rol protagónico.

Para poder entender esta velocidad de cambios inevitables, es fundamental remitirnos a los orígenes e investigar cuáles fueron los primeros propósitos con los que se pensó el surgimiento – en este caso – del diario.

En primer lugar, denominamos prensa escrita al conjunto de publicaciones impresas en papel, de tirada diaria o periódica, destinadas principalmente a difundir información o noticias. La prensa diaria se distingue justamente por su periodicidad de salidas, tal como la define etimológicamente el diccionario (“de todos los días”). Ya que los periódicos empezaron como registros de sucesos contemporáneos (journales), esta profesión comenzó a llamarse journalism, que en el castellano se traduce por periodismo.

Para conocer la historia del diario, debemos remontarnos a épocas muy antiguas, donde no se contaba con los avances en la tecnología que tenemos en la actualidad. Sabemos que en las comunidades la oralidad siempre fue anterior a la escritura (surgida esta útlima alrededor del año 3500 aC.)

Durante la Edad Antigua, fueron utilizados distintos tipos de soportes: cortezas de árbol, varas de madera, papiros, pergaminos, etc. Hacia la Edad Media, la práctica escrita pasó a manos de los monjes en los monasterios mediante la técnica manuscrita en códices, implementándose la lectura en voz alta ya era accesible sólo para unos pocos.

Más allá del desarrollo de escritura, los primeros cimientos del periodismo nos remiten a Roma desde el momento en que se comenzaron a realizar comentarios, anales históricos y actas, en los que no sólo aparecen leyes sino que también noticias sobre la sociedad, sucesos y comentarios. Estas “cartas informativas”, cuyo contenido constaba de noticias recopiladas y extractadas por la Agencia Veneciana, transmitían las noticias y acontecimientos portuarios y comerciales, propiciando que, a lo largo de toda Europa, el modo de uso de este tipo de publicaciones entrara en boga. Allí es donde surgen las primeras “gacetas” - también en hojas manuscritas- .

En el siglo XII, el papel desplaza al pergamino como artículo de importación, surgiendo de esta manera el libro moderno. Además, la invención imprenta de tipos móviles con su practicidad mecánica, contribuyó al auge de este tipo de medio de comunicación, estimulando a los intelectuales a publicar para finalmente conformar la democratización de la lectura. Esto tuvo un gran valor para la creación de los periódicos, puesto que, lo que se aplicó a los libros, también fue válida para aquellos. De esta manera, la prensa escrita apareció bajo forma de hojas sueltas a finales del
siglo XV. Esto no sólo permitió la difusión de la imprenta en Occidente y solucionó diversas cuestiones esenciales relacionadas con una mejor impresión, si no también la economizó, volviéndola masiva para la sociedad.

Los antecedentes del periódico, por otro lado, están estrechamente relacionados con el trabajo de empresas que se organizaban en una sede central, y distintas filiales. Se armaban hojas con información política y económica relevante para la Compañía y se mandaban a las filiales. Entre ellas, podemos nombrar: Avissi en Francia, Gazzete en Italia y Newspaper en Inglaterra.

El primer periódico difundido no con un fin económico sino informativo fue impreso en 1609 en Francia, titulado como Aviso Relation Order Zeitung. Uno de los primeros periódicos diarios, o al cual se les atribuye su génesis, fue Dailly Courant (Inglaterra, 1702). Podemos mencionar también, otro diarios como: Le Journal (París - 1777), The Times (Inglaterra – 1785) y Gaceta (México – 1792)

Por otro lado, el periódico surge en principio como una herramienta muy precaria, pero sin dejar de ser elemental, sobre la cual también se difundían las ideas de los burgueses durante Revolución Francesa. A pesar de que este medio de consumo fuera popular, no todos los ciudadanos sabían leer, ni contaban con el dinero para comprarlo. Años después, fue censurado por el Rey, quien se oponía a la difusión de ideales que pongan en juego su gobierno y puedan traer una revolución del pueblo en contra suya.

Desde fines del siglo XVIII y cada vez más durante el siglo XIX, la prensa periódica cumple la función de elemento motor en el cambio de los medios impresos. A la cabeza del movimiento, Inglaterra vio pasar la difusión anual de sus publicaciones de nueve millones y medio a treinta millones en cincuenta años. Las potencias continentales, con algún retardo, la siguieron mientras los procesos revolucionarios dan a Francia una especificidad evidente. Haciendo muy pronto la cuestión de la difusión del diario una cuestión fundamentalmente política.

La empresa preindustrial siguió los esquemas análogos de la editorial del Antiguo Régimen. Poco a poco surgieron las revistas mensuales, encabezadas por sobre todo por Raevue des mondes y La Revue de París. En este contexto, el “inventor” de la prensa periódica moderna, Girardi, proclamaba: “Cuando el pueblo es soberano es decente que el soberano sepa leer. Por unas pocas monedas vamos a darle una educación.” Cabe destacar que este lema estaba apoyado en las ideas de Fraternidad, Libertad e Igualdad de dicha Revolución y en la gran importancia que adquirió la educación durante el período neoclásico - iluminista. Dos años después fundó La presse cuya suscripción de 40 francos no cubría el precio del costo del diario. Pero con una difusión que por eso mismo aumenta, la diferencia fue pagada con creces por los anuncios publicitarios. El cálculo es acertado, la invención, esencial. La existencia de un público de consumidores justifica la especulación hecha sobre el mercado de la publicidad la lógica iniciada por Girardi y empieza a ser implementada a lo largo de todo el siglo.

Todavía en 1836 uno de sus competidores, también en busca de especulaciones felices, lanza Le Siècle fundado sobre los mismos principios que Le Presse pero que vuelve a innovar con un folletín 1835, el cual ofrece mayor publicidad.

Tras el triunfo del liberalismo, todos los países occidentales reconocieron (hacia 1881) la libertad de expresión y dictaron leyes de prensa. Por ese motivo, las impresiones de los diarios se duplicaron en cantidad. Más adelante, los diarios lograron competencia frente a otros medios de comunicación contemporáneos.

En 1884,
Otto Mergenthaler inventó la máquina del linotipo, que moldeaba líneas enteras de letras con plomo caliente. Este invento inició toda una época de trabajo que duró por casi un siglo.

Las técnicas empiezan a perfeccionarse, con la implementación de nuevos instrumentos y recursos para sustentar la difusión masiva, a menor costo, y en mayor tiempo. Ya en 1962, el diario Los Angeles Times empezó a acelerar sus linotipos con cintas perforadas de computadoras, después de automatizar la alineación y el texto en columnas. En 1973, la corporación Harris introdujo terminales de corrección electrónicos que entregaban tiras de tipo sobre película de fijadoras de letra ("letra fría" que reemplazó a la "letra caliente" de los linotipos).

El futuro de los periódicos, según las fuentes consultadas, predice una lenta disminución en muchos países desarrollados debido a la creciente competición de televisión e Internet. Debe decirse, sin embargo, que frente a los medios audiovisuales, la prensa escrita presenta la ventaja de dar más detalles sobre las noticias y de informar normalmente desde otra perspectiva sobre los acontecimientos. Bajo esta concepción,
muchos diarios británicos de hoja grande están cambiando al formato tabloide, ya que esto parece atraer a lectores más jóvenes. Por otro lado, gracias al progreso tecnológico, varios periódicos pueden ser difundidos mundialmente por Internet, como por ejemplo o imprimirse directamente en el país de destino.

Durante la era del periodismo "amarillo" del siglo XIX, muchos diarios norteamericanos se concentraron en la difusión de historias sensacionalistas que pretendían enojar, escandalizar y sorprender, en lugar de informar. Sin embargo, este estilo de prensa se dejó de lado durante la Segunda Guerra Mundial, para volver al periodismo tradicional.

Parte de estas percepciones sigue aún vigente. En nuestros días, la crítica al periodismo es variada y hasta a veces resulta vehemente. Los medios han pedido credibilidad y han sido invadidos por la gran diversidad y competencia de ideologías. Las fuentes anónimas, los errores en los hechos, la gramática, la corrupción, la presión estatal, los escándalos de plagio han llevado a desvalorizar a los medios, pensados originalmente finalidad totalmente diferente y llegando al extremo de igualar aquellos más prestigiosos con los menos reconocidos.

Finalmente, la influencia de los medios con que inauguramos este trabajo, es un tema en permanente cuestionamiento dado que es muy complejo medir o demostrar el efecto que los medios de comunicación, tales como el periódico, producen sobre la masa. Sin embargo, cabe destacar que no es lo mismo la imposición de los medios, los intereses políticos y la influencia de los medios, que la aceptación social. Hay cosas que provienen antes de la sociedad y que los mismos medios toman de ella.

El poder a veces es irremediable si la sociedad no lo acepta; no podemos predecir dónde está ni cuál es la fórmula que garantiza el éxito. Aunque hombres amenazados por la oscuridad de su época, tales como Orwell, hayan atribuido a los medios de comunicación temáticas como la censura, control y violación de la libertad de expresión, hoy por hoy - sin ir a los casos excepcionales - somos concientes de que es un permanente <<>> entre los medios y la audiencia. Los medios nos dicen lo que queremos escuchar y nosotros escuchamos lo que los medios nos quieren decir.

En cualquiera de los dos lados que conforman esta retroalimentación nos encontramos con humanos, con sus aciertos y desaciertos. No son ellos o nosotros, nosotros ellos, somos todos los que contribuimos a esta realidad y aludiendo a los pensamientos de María Elena Walsh, es la humanidad la que retrocede o avanza en cuatro patas en cada acción que juzga y en cada juicio que emite.

CONCLUSIONES


Hay que recalcar que la aparición de la imprenta evolucionó el mundo de la comunicación, pues gracias a este acontecimiento fue posible la duplicidad de manuscritos, que antes se hacían sobre madera.

Gutenberg jamás imaginó que este invento iba a trascender tanto por toda la humanidad y que se buscarían alternativas para hacerlo más rápido y con mejor calidad.

Es importante destacar el conocimiento que se ha adquirido luego de haber recolectado estos datos y estudiarlo de forma minuciosa para darle forma.

Sin temor a equívoco, estas son informaciones que nos aportan de manera positiva para mejorar nuestro acerbo cultural en lo que se refiere a los medios de comunicación.
FUENTES CONSULTADAS

Tomado de:

Internet:
http://www.portalplanetasedna.com.ar/la_imprenta.htm
Por: Rosario López de Prado (03/02/08)

http://centros5.pntic.mec.es/ies.arzobispo.valdes.salas/alumnos/inventos/imprenta.html

http://teocoms.blogspot.com/2007/09/licenciatura-en-letras-victoria-alcala.html
Por: Victoria Alcala (03/02/08)

GUÍA ESCOLAR VOX (Bibliograf S.A.) (1997) Historia de la cultura y de las ciencias.

Fuentes escritas:

GUÍA ESCOLAR VOX (Bibliograf S.A.) (1997) Biografías
La Europa del Renacimiento. Bartolomé Bennassar. ANAYA

GRAN ENCICLOPEDIA LAROUSSE (1997) Tomo 11 LAROUSSE

GRAN ENCICLOPEDIA LAROUSSE (1997) Tomo 12 LAROUSSE

DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO ILUSTRADO PLAZA & JANÉS (1972) PLAZA & JANÉS
DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO DURVAN

MAGAZINE (LA NUEVA
ESPAÑA) Andrés Trapiello.

DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO ESPASA Espasa - Calpe

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